Como sin-cuenta

07.16.2011 en Editorial por

Quien no una noche inmensamente abierta y hechicera cuando fue pequeño alguna vez se puso a mirar para arriba, se dejó llevar por ese cielo estrellado y tuvo la osadía en vano de contar las estrellas que veía en la inmensidad del espacio.
Quien no muerto de curiosidad esa misma noche o al otro día agarró al adulto más cercano, al de su mayor confianza, y le preguntó:
-¿Cuántas estrellas hay en el cielo?
Y quien no recibió esa respuesta genial, germen de la construcción de la noción de lo infinito, de lo innumerable, de lo que va más allá de una medida, un número o una cuenta.
-Sin-cuenta. ¡Son como sin… cuenta!
Uuuuh, sin-cuenta. La cifra ideal para expresar lo que ya no tiene sentido seguir contando. Cuando uno, alguien o algo llega a las 50 veces de algo, cincuenta veces haciendo tal o cual cosa, no importa lo que fuera -siempre que ese cincuenta se refiera a cincuenta unidades, singulares entre sí, en una continuidad-, la cuenta de lo que uno está contando puede decirse que ya camina sola. No que anda por sí sola, pero sí que entró en una cadena que difícilmente se interrumpa por muchos números más. Como cuando aprendemos a contar. Lo más difícil es del uno al diez y comprender el rol del 0, ese (no) número tan extraño y sin embargo tan clave. Un esfuerzo más hasta 20, 30, 40 y ya después hasta 100 sin parar. Excepto que uno mismo quiera detenerse.
Llegamos a los 50 números publicados de RAP! y por momentos, por qué negarlo, nos parece increíble haber contado hasta acá. Por eso queríamos resaltarlo y festejar este número redondo, 50 veces de algo -en nuestro caso, 50 ediciones de esta revista neuquina y gratuita-, qué duda cabe, es mucho. Significan tanto para nosotros como las estrellas, que ya sabemos: ¡son como sin-cuenta!

 

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Publicada en RAP! / NRO 50 / JULIO 2011 / AÑO V / Neuquén, Patagonia Argentina

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