SEGÚN FUENTES CONFIABLES

06.15.2011 en Notas de Tapa por

Ser periodista en la capital neuquina. Ayer y hoy.

Vicisitudes y dilemas de este oficio antes casi callejero, ahora de profesionales universitarios.

El compromiso con la verdad y la libertad de conciencia.

Escriben referentes y colegas de nuestro medio.

tapa

De primera mano

Esta vez los que dan testimonio de vida son los propios periodistas. Sí, ellos (bah, nosotros). Información, opinión y anécdotas de primera mano. Ésta es una nota que fogonea nuestra profesión ¿y qué? ¿no se puede?

Variados banquetes se celebran en estas horas, antes y después de cada 7 de junio, por el llamado Día del Periodista. Una excusa perfecta para repasar este oficio para pocos devenido en cartón universitario de miles.

Se agradece especialmente a los colegas que hicieron posible esta entrega.

Producción Juan PedroRoselló

12-13

Crónica por los senderos del periodismo local

SEMBLANZA DEL PERIODISTA NEUQUINO

¡Feliz Día del Periodista! A todos los que ejercen o ejercieron tan noble y utópica profesión. Pero nada se me hace más difícil hoy que, en prieta síntesis, pintar el camino de los (al menos en mi caso) últimos 40 y tantos años en esta tarea y los medios de la región que habitamos. ¿Por dónde comenzar? Definir sucintamente qué es “comunicar”; qué se entiende por medios de comunicación. ¿Cuáles son las funciones del comunicador? ¿todos ejercen el periodismo? Qué se entiende por periodista? ¿Antes y ahora es lo mismo? ¿Qué cambió? ¿Los medios son dependientes o independientes? ¿Existe la libertad de prensa como uno imagina? En fin, no comencé a dar respuestas próximas y ya enfrento un problema de difícil lectura. Hay frases y pensamientos que deben ejercitarse para no olvidar. Citando a Rodolfo Walsh vamos orientándonos: “el periodismo es libre o es una farsa”. O de Mariano Moreno que cada 7 de Junio recordamos: “quiero mas una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”. O filosofando con Voltaire: “los prejuicios son la razón de los tontos”. El valiente Emiliano Zapata sentenciaba: “quiero morir esclavo de los Principios, no de los hombres”. No menos orientador nuestro Arturo Jauretche: “no existe la libertad de prensa, tan sólo es una máscara de la libertad de empresa”. ¿Se va poniendo difícil no? Albert Camus nos siguió poniendo sal a la herida: “todas las desgracias de los hombres provienen de no hablar claro”.

Está claro que los medios sirven para acercar conocimientos y ensanchar el mundo, hacerlo mas cercano pero Ernesto Che Guevara también agregaba que “el conocimiento nos hace responsables” y también decía: “seamos realistas y hagamos lo imposible”. Me cuesta entrar en este terreno pero Jean J. Rousseau me ganó de mano: “es muy difícil pensar con nobleza, cuando uno no piensa mas que en ganarse la vida”. Amigos lectores de todas estas cosas, de todos estas sentencias, de todas estas situaciones, de toda esa argamasa se alimenta el hombre periodista, el comunicador de los medios. Porque en esencia el trabajador de la prensa es sólo un hombre como todos, con vocación de conocimiento, de verdad, de equilibrio social, de compromiso con la vida (al menos sigo creyendo que eso debe ser). El periodista en su diaria tarea hace lectura de la realidad con espíritu crítico y en acción de servicio la pone en consideración de la sociedad, armoniza el tejido social y guarda documentos y memoria para la historia. Así colabora con la construcción de la identidad de su pueblo, y custodia valores inclaudicables para los que vienen en el camino de la vida. Y los medios, medios son. Facilitan la tarea comunicacional y en particular el propio estado reconoce en la Radio y la Televisión un “servicio público”. Ya verán que delgado es el hilo entre Libertad de Prensa y Libertad de Empresa, como refería Jauretche. Así simplemente, aún caminando de la mano de las utopías y de nuestra condición de seres perfectibles, se hace el camino de un periodista, del periodismo y de los medios de comunicación y en ellos “cosas veredes Sancho… cosas veredes”.

¿Desde dónde miramos el Día del Periodista? Vaya pregunta. El 7 de junio que se evoca, recuerda a Mariano Moreno y su Gazeta de Buenos Ayres nacida el 7 de junio de 1810 y que acompañaban el Dr. Manuel Belgrano y Juan José Castelli como redactores. Ya se dieron cuenta, de aquella realidad y revolucionario empeño han transcurrido 200 años. ¿Ponemos la mirada en el periodismo desde Rodolfo Walsh, desde nuestro Abel Chaneton, que se inmolaron en el compromiso por la verdad? ¿Desde las sesudas reflexiones de Chomsky (Naom)? ¿De la mirada actualizada del mundo de las comunicaciones de Ignacio Ramonet? ¿Del Informe Mac Bride? ¿Dónde nos paramos para “ver”? Quizá en todas las miradas. Les dejo la inquietud para un invierno lector ya próximo.

Vuelvo a lo que me encomendaron los jóvenes “altoparlantes”. ¿Cómo eran las cosas antes? En mi caso, con el fundado temor de escribir inexactitudes, fallar en el lenguaje elegido, no corresponder a mis maestros, a mis vecinos, a mis amigos y a mi propia familia, quería hacerlo bien, de manera irreprochable aunque sí discutible, si fuere menester. Tenía 21 años recién celebrados. La Emisora Neuquina LU5 había cumplido también sus primeros 21 años. Corría el año 1966. Mi primer destino fue el Servicio Informativo. Nada parecido a lo que sucede hoy en cualquier emisora. Muchas ganas de hacer cosas, participar, descubrir, sugerir, mejorar, siempre ante la atenta mirada de una comunidad pequeña (unos 20 mil habitantes) donde todos se conocían de alguna manera y te lo hacían saber. Nuestra emisora cabecera en ese entonces era Radio Splendid con cabecera en Buenos Aires. Después fuimos Belgrano, El Mundo, de la Cadena Argentina de Radiodifusión y finalmente privatizada en los 80. Pero esa es otra historia.

Volvamos al punto. Teníamos que redactar 3 panoramas diarios de 30 minutos cada uno (a las 6, 13 y 19hs) y una síntesis de la medianoche de 15´ a 30’ según la época del año y la programación artística de la emisora. Y durante el día, una noticia breve cada 15´, un boletín de tres o cuatro noticias cada 30’ y un boletín de 5’ a cada hora transcurrida (7, 8, 9, 10, 11, etc.). El tema estaba en “con qué” alimentar todas las frecuencias informativas programadas, que se respetaban a rajatabla. Pues nos ayudábamos escuchando por onda corta las Emisoras de Buenos Aires (siempre que las condiciones meteorológicas fueran buenas) y levantábamos a mano alzada los apuntes con información nacional que interesara a la zona y noticias del exterior. Recibíamos los diarios de Buenos Aires al día siguiente de editados y rescatábamos la información vigente. En lo local y regional lo que pudiéramos recoger de las instituciones sociales, deportivas, del Gobierno provincial y del municipal, la lectura obligada del diario Río Negro (ya centenario en la región) y de algún otro periódico o revista lugareña, como Ecos Cordilleranos, editado en Zapala, o el diario La Provincia hasta el advenimiento del Sur Argentino. Comenzó a facilitar nuestra tarea la llegada de los grabadores de cinta abierta que servían en el estudio. Pero las conferencias de prensa y reportajes fuera del estudio seguían haciéndose lapicera y apuntador en mano. Ya llegando a los 70, el servicio de teletipo proporcionaba abundante información de las agencias nacionales Telam, luego DYN, ANSA, France Press, Deutsche Press Agentur, ANSA y EFE. Cambió nuestra lucha por la información. La llegada de los primeros grabadores manuales a casetes hizo mas radiofónico el servicio de noticias pues podíamos grabar las entrevistas y ponerlas al aire escuchando al interlocutor sin mas. Pero en aquellos años leer a Jorge Gadano o a Julio Rajneri, a Enrique Oliva, Diego Flores Jiménez (primer informativista de LU5 allá por 1950, luego corresponsal de Telam), don Carlos Ríos (autor del libro Historia del Periodismo Neuquino, hasta 1970), don Acerbi Costa y otros tantos que animaron el periodismo en aquellos años.

A fines de los 60, comienzo de los 70, llegaron nuevos jóvenes al periodismo produciéndose de a poco un notable recambio generacional. Ricardo Villar, Ricardo Albornoz Trigal, Eduardo Marchetti, Walter Perez, Enrique Esteban, Abraham Thomé, Victor Hugo Reynoso y tantos otros. Es necesario decir que aquellos mayores que nombré eran generadores de la información. Investigaban y producían la Noticia. Los más jóvenes en realidad éramos transmisores tanto en la Radio como en la recién nacida Televisión. Allí en Canal 7 de Neuquén también se vivieron historias muy parecidas. Se filmaba en celuloide 16 milímetros, no existía aun el video portable ni cámaras para tal fin. Debía revelarse la película día por día. Allí Carlos Procopiuk, Lorenzo Kelly y Ramón Carbonell nos dieron sus conocimientos y sapiencia. Había que armar los noticieros diarios sin tecnología. Dura tarea día a día. También con la llegada de nuevos soportes tecnológicos debimos aggiornarnos y no sólo en el manejo de material técnico, sino con nuevos formatos informativos, con mas especialización y menos generalistas donde siempre la prensa escrita nos aventajaba. Muchos decidimos sumarlea nuestro conocimiento empírico el sustento del conocimiento aportado por los estudios formales en Institutos y Universidades que incorporaban a sus planes académicos el Periodismo, la Comunicación Social y tecnicaturas especializadas en Radio y Televisión.

De los 70 a los 80 tuvimos más herramientas y más conocimiento en los equipos de trabajo, pero la lucha por la libertad en períodos oscuros y tristemente célebres, se llevaron a muchos hombres comprometidos con el pensamiento, la libertad, la democracia y la verdad. El resto de los trabadores de prensa fueron sobrevivientes y lo hicieron como pudieron.

Recuperada la democracia y hasta los 90 fueron años de gran creación al escribir, leer, pensar, filmar en libertad. Ahuyentados los miedos y la autocensura en el trabajador de los medios, de los 90 en adelante otra historia se vive con la aparición de cientos de medios y formas comunicacionales nuevas, con innovadores soportes tecnológicos, internet, blogs, web y todo eso que Uds. conocen mejor que yo. También las empresas dejaron sus terrenos naturales y se corporativizaron, nacieron los llamados multimedios y el manejo del proceso comunicacional se transformó en un formidable negocio de empresas con intereses muy diversos. De aliados de la opinión pública, se volvieron opinión publicada. Ya las relaciones de fuerza con los otros poderes que mueven al mundo cambió. Y el poder político los enfrentó. Hasta allí llegamos HOY.

Y el o la periodista, adulto o joven, enfrenta diariamente este nuevo Universo con la mayor dignidad posible tratando de renovar el compromiso de sus predecesores. Muchos lo logran y otros… que se apiade la historia.  ¡Un fuerte abrazo y hasta la próxima!

Osvaldo ARABARCO
Escritor y periodista neuquino – Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Neuquén

14-15

El testimonio después de las luminarias de la tevé

ENTRE EL “GLAMOUR” Y EL BARRO DE CADA JORNADA

Trabajar en televisión es una tarea complicada. Es el mas masivo de los medios modernos y por tal un medio poderoso. Un medio tentador. Un medio que encandila a muchos, que enceguece a otros. Como el cuidador de un tigre tiene que saber la forma de sacarle provecho a su atractivo, nunca debe perder de vista que también es peligroso. Y que si se confía demasiado, puede tener un final poco feliz.

En particular, la televisión para mí no fue tanto una elección como una casualidad. Aunque, profesionalmente debo admitir que gané mas de lo que esperaba. Y como se dio de esta manera, casi sorpresiva, choqué enseguida con los primeros efectos secundarios de trabajar en este tipo de medio. Cualquiera que haya salido en la pantalla mas o menos frecuentemente durante algunas semanas, habrá recibido al menos un par de pedidos de autógrafos, o de fotos con el celular. Quien diga que no, les aseguro que miente.

Una vez, bajando del bondi lo mas tranquilo, un flaquito me gritó “¡¡¡BUENA, CANAL 7!!!” como si hubiera intentado una doble mortal para caer en la vereda de la calle Sarmiento. ¿Buena, Canal 7?, pensé durante varias cuadras. Todavía no caía que, para mucha gente, lo que se dice en la tele tiene mas importancia que lo que opina el mas sabio de la familia. Poco después incluso llegué a discutir con personas, por cosas que yo mismo había dicho en pantalla y que no habían escuchado bien. Y lo peor es que le daban mas crédito al “yo” de la tele, que al que se ponía loco por teléfono tratando de ganar una batalla perdida desde el comienzo. Para esa señora, y diría que para muchísima gente el “yo” de la tele, siempre tendrá mas razón que el “yo” de carne y hueso. Segunda lección aprendida.

La tercera fue entender que para los vecinos que miran el programa, quien lo conduce o participa de éste, se transforma en un conocido mas. Y entonces que te salude en la calle, es lo mas normal del mundo. Con los años, aprendí a justificar mi pésima memoria, con esta hipótesis, y no son pocas las veces que termino sonriendo a todo el mundo, cual Roberto Carlos en el día del amigo. Una tarea, a veces agradable, generalmente, agotadora.

También hay de lo otro, y es tal vez el lado mas amargo de hacer televisión. Un periodista de diario puede escribir una pésima nota en un diario, pero difícilmente se lo endilguen en la calle. Un periodista de televisión, por lo general, “pone la cara” por sus preguntas y sus silencios, por los errores aunque no sean suyos, por el enfoque periodístico del medio, o por el potencial disgusto que causen las entrevistas.

¿Sufren presiones?, ¿censura?, ¿limitaciones? Preguntas repetidas que se les hace a todos los periodistas. Claro que hay presiones, nadie puede negarlo. Porque con cada nota alguien se siente molesto y muchas veces lo expresan. En cuanto a limitaciones al trabajo, solamente voy a decir que la sufrí en serio en otros medios locales donde se ejercía una censura abierta. Por supuesto que muchas veces hemos tenido que hacer notas con “fulanito” por un compromiso con el medio, pero nunca me prohibieron a “menganito”, como sí sucedió en otros lugares.

Últimamente, la gente se puso mas exigente con la televisión regional, y está bien que así lo sea. En esta época de mundo hipercomunicado, donde una cámara filma como jugaba Bin Laden a la Play Station, es difícil justificar que los periodistas neuquinos de televisión no salgan en directo, por ejemplo, desde Villa Ceferino o la Cuenca XV, o el mismísimo monumento a San Martín. “¿Por qué no hacen como en Buenos Aires?”, preguntan. “Son cuestiones de plata -decimos nosotros-. No hay equipos”. Y nos miran sin creernos demasiado. Esta es una de las limitaciones mas grandes que creo tener en mi lugar de trabajo, que muchas veces se parcha disimulando estas carencias.

En definitiva, hacer periodismo televisivo en Neuquén, es una tarea complicada, pero linda. Un desafío que da satisfacciones y amarguras, pero que vale la pena intentar.

Pablo SALABURU
Periodista de Noticias de Canal 7 Neuquén

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Testimonio desde el éter

PALABRAS DE CARMEN

Me preguntan cómo es hacer periodismo en Neuquén. Debo aclarar, como siempre lo hago, que no soy periodista, no estudié periodismo, pero el hecho de haber compartido mucho tiempo y espacios con quienes sí lo son, me ha enriquecido en esta maravillosa tarea de informar y comunicar.

Mis comienzos en la radiofonía neuquina fueron como locutora comercial. No imaginaba entonces el largo camino que recorrería en radios y canales de la zona. Durante mis horas de trabajo observaba y escuchaba con admiración y respeto a ese grupo de profesionales que integraban el staff de LU5. Sin la tecnología de estos últimos años, el Servicio Informativo de la emisora producía los panoramas del mediodía y vespertino más los boletines cada hora, brindando una completísima actualidad de la región, el país y el mundo. Con la curiosidad propia del recién llegado me interesaba por la historia, la geografía,la cultura y la economía de la provincia.

Tuve la fortuna de conocer a personas como Jorge Fernández Garro, Osvaldo Arabarco, Hilda López, Aníbal Forcada, Milton Aguilar, Abraham Thome, Ricardo Villar, Rolando Juan de Dios y tantos otros a quienes pido disculpas por no mencionar, pero que también fueron mis maestros y gracias a todos ellos pude aprender y aprehender mucho de lo que desde hace 28 años vuelco en mi profesión de locutora y conductora.

Los tiempos han cambiado. Los medios radiales, televisivos y gráficos se han multiplicado junto al crecimiento sostenido de la ciudad y la provincia. Una nueva generación de neuquinos, valletanos y de otras provincias del país, han tomado la posta de los sueños, las ganas, la pasión y la responsabilidad de informar. Se han preparado para eso, se han formado, han estudiado y hoy brindan a la sociedad desde diferentes medios todo su profesionalismo. Con muchos de ellos he compartido y comparto espacios de trabajo y debo agradecerles la posibilidad de intercambiar conocimientos y contagiarme su energía.

Tenía que responder: ¿Cómo es hacer periodismo radial en Neuquén? Es un desafío diario, un compromiso diario. Periodistas, productores, conductores, locutores, movileros, operadores, técnicos y editores trabajando en equipo, enriquecen y optimizan el producto final. Claro que toda esta labor no estaría completa si no se respetaran los principios fundamentales de la función del periodismo: objetividad, veracidad, ética y respeto.

Para quienes realizan su trabajo concientes de que es un servicio a la comunidad, ¡feliz día del Periodista!

Carmen SANMARTÍN
Locutora Nacional Mat .3045/87

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DECÁLOGO DE NUEVE PUNTOS (*)

que hace a la condición de Periodista

1. La primera obligación del periodismo es la verdad.
2. Su primera lealtad es hacia los ciudadanos.
3. Su esencia es la disciplina de la verificación.
4. Sus profesionales deben ser independientes de los hechos y personas sobre las que informan.
5. Debe servir como un vigilante independiente del poder.
6. Debe otorgar tribuna a las críticas públicas y al compromiso.
7. Ha de esforzarse en hacer de lo importante algo interesante y oportuno.
8. Debe seguir las noticias de forma a la vez exhaustiva y proporcionada.
9. Sus profesionales deben tener derecho a ejercer lo que les dicta su conciencia.

(*) Bill Kovach y Tom Rosenstiel, Los elementos del periodismo, Madrid, El País, 2003.

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Abel Chaneton, el primer periodista

El primer periodista de reconocimiento público en la historia de nuestra ciudad fue Abel Chaneton, fundador y director del periódico “Neuquén”, semanario que comenzó a circular a partir de 1908 y se imprimía en los talleres de don José Edelman, dueño de la primera imprenta de plancha y tipos instalada en esta capital del Territorio.

Periodista comprometido con la verdad, Abel Chaneton fue sin dudas uno de los pioneros prohombres que forjaron los primeros capítulos en los albores de la flamante capital de la Confluencia, siendo electo por el partido Unión Vecinal para ejercer la presidencia del Concejo Municipal en repetidas oportunidades, entre los años 1911-1914, dejando su lugar a Miguel Mango, de misma extracción política, y abocándose de lleno a su tarea periodística, hasta su trágica muerte.

“Su labor de periodista lo colocó en un lugar de suma importancia en la formación de la opinión pública. Desde su semanario “Neuquén”, editado a partir de 1908, Chaneton llevó a cabo una prédica orientada a la defensa de la autonomía comunal y a la denuncia sobre los abusos policiales y en las oficinas del gobierno federal. Aquí tal vez se hallen las pistas para desentrañar el conjunto de motivos que llevaron a su desaparición en forma violenta” (“Neuquén: 100 Años de Historia”. Grupo de Estudios de Historia Social, UNCo; Río Negro; 2004).

Hacia junio de 1916, una masiva fuga de presos de la cárcel de Neuquén termina con más de veinte muertos, entre evadidos, vecinos y policías. Contra la versión oficial que se alimenta para disuadir los hechos, Chaneton, desde su órgano de prensa, es el primero en denunciar los abusos policiales en la llamada “matanza de Zainuco”, el paraje -ubicado a más de 200km de nuestra capital- donde rodean y fusilan a ocho de los presidiarios fugados.

“El “Neuquén” asumió la tarea de denunciar y exigir el esclarecimiento de los hechos”. Durante meses Chaneton no ceja en su pedido de verdad
y justicia al gobernador Eduardo Elordi, a tal punto que exige públicamente su renuncia “mientras se abría la investigación por orden del ministerio del Interior de la Nación”.

Antes de su trágico final, la historia da cuenta del ahogo financiero a su periódico cancelándole la publicidad oficial (ya por entonces este “mecanismo” era una forma de extorsión y coacción contra los medios de comunicación) e intimidaciones a su integridad física, hasta que “el jueves 18 de enero de 1917, Chaneton fue asesinado a quemarropa por el comisario Luna en pleno centro de la ciudad de Neuquén”. Diarios nacionales como La Razón y La Nación informaban sobre el asesinato y sus sospechosas circunstancias.

La versión oficial impulsada por Elordi intentó falsear la verdad informando sobre un supuesto ajuste de cuentas por “publicaciones injuriosas de carácter íntimo” entre el director del “Neuquén” y el director de otro periódico de la época. Es de lamentar que a la fecha el apellido del por lo menos oscuro Elordi siga ostentando el nombre de una calle céntrica de nuestra capital. Un homenaje catastral como mínimo para rever.

Lic. Juan Pedro ROSELLÓ
Periodista gráfico

16-17

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Testimonio del diario a diario

El trabajo del periodista

El del periodista es un oficio terrenal. Tal vez mucho más en el caso del que escribe para diarios o páginas de Internet que para el resto. Es redundante y mecánico a veces. Se aprenden técnicas para mejorar la productividad y la calidad. Es probable que en el Times o en Clarín, donde son otros los recursos, no sea algo prioritario, pero acá sí es una virtud ser resolutivo. Se valora más, incluso, que cualquier forma de vuelo literario. Escribir la mayor cantidad de notas con la menor cantidad de errores.

El del periodista es un trabajo frío. Es tan simple como contar hechos de la manera más fiel posible. Un accidente, un partido de fútbol, una obra de teatro. El periodista escribe para el lector. Para llevarlo a un lugar en el que no estuvo. Para que visualice el accidente, para que sufra el partido de fútbol, para que se emocione con la obra de teatro.

El periodista escribe para el lector y para cobrar un sueldo a principio de mes, con el que sobrevivirá hasta el mes siguiente, durante el que seguirá escribiendo para el lector. Cuando esa obviedad deja de existir, cuando el periodista se confunde y cree ser parte del mundillo del que obtiene las noticias, cuando anda a los besos con funcionarios o dirigentes políticos, cuando sus ingresos exceden lo que está impreso en su recibo de sueldo, cuando entre chistes se codea con empresarios, cuando sus notas responden a intereses sectoriales, se aleja del lector y de la verdad.

El periodista –no el del párrafo anterior, claro- suele tener ideología y posturas tomadas frente a los temas fundamentales. En los medios masivos, donde es tan difícil salirse del estricto relato de los sucesos, es quien discute, se amarga y se pelea por contar. Mientras, los gobiernos, que debieran custodiar los derechos de los lectores y la libertad de expresión, son los principales obstáculos entre los hechos y la sociedad.

El periodista escribe a la sombra, pero busca el sol. Por eso es obstinado, insatisfecho y protestón. Por eso genera espacios, más allá de los medios convencionales, aunque le cueste sostenerlos en este mercado tan acotado. Y los seguirá creando, porque entiende su oficio como una militancia y porque reconoce al silencio como su peor enemigo.

Esteban FLORIANO
Periodista – Jefe Redacción diario La Mañana Neuquén

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El testimonio de un periodista institucional

Cuando la política mete la cola

Un colega de un diario de la región, a quién respeto y admiro, se preguntaba meses atrás en su blog si los encargados de las oficinas de prensa favorecían o entorpecían la comunicación entre el periodista y el funcionario.

No tengo una respuesta contundente respecto del interrogante, pero sí una opinión. Considero que si el agente de prensa ha tenido la experiencia de trabajar en un medio de comunicación conocerá las necesidades del periodista y esto redundará en un mutuo beneficio. Pero esto no será suficiente si quienes nos desempeñamos como intermediarios no asumimos la obligación ética de obrar con dignidad y de manera comprometida. Dado que el compromiso con el periodista será, definitivamente, el compromiso con la sociedad.

Lamentablemente, en ocasiones, la actividad del periodista institucional es denostada y relacionada con la mala praxis de los funcionarios públicos. Esta visón, se debe en gran medida a que durante muchos años los cargos públicos fueron ocupados por amigos del poder de turno que hacían un trabajo más propagandístico que periodístico y todavía quedan resabios de esa vieja escuela.

Pero también debo decir, en honor a la verdad, que hace más de una década que trabajo como periodista institucional en Neuquén y he visto a más periodistas de medios de comunicación que a trabajadores de oficinas de prensa desviarse del camino de la ética profesional.

Teódulo Domínguez, en su libro “Pragmática Periodística”, sostiene que “en las oficinas públicas habría que dejar de nombrar a punteros políticos y contratar a mujeres y hombres con formación académica o con experiencia en medios de comunicación. Mejor aún si se reúnen ambas condiciones”.

El mencionado teórico de la comunicación iba más allá: “los puestos de prensa tendrían que surgir de concursos abiertos y públicos”.
Ojalá que esta expresión de deseo, más temprano que tarde, sin reposo, se convierta en realidad.

Lic. Ramiro DE LOS RÍOS
Periodista Institucional

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Publicada en RAP! / NRO 49 / JUNIO 2011 / AÑO V / Neuquén, Patagonia Argentina

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