Patrimonio caído

09.21.2009 en Notas de Tapa por

ES EL CUADRO TORCIDO DE UNO DE LOS EMBLEMAS DEL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DE LA CIUDAD DE NEUQUÉN: LA TORRE TALERO. UN BOTÓN DE MUESTRA DE UN INVENTARIO EDILICIO QUE CONTIENE LA HISTORIA DE NUESTRA CAPITAL: LADRILLOS VIEJOS PARA ALGUNOS, EQUIS MTS2 PARA OTROS. PERO LO MÁS TRISTE, ANÓNIMOS PARA MUCHOS.

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EL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DE LA CIUDAD

Inventario

sin

rumbo

A 105 AÑOS DE SU FUNDACIÓN, EL TEMA QUE NOS CONVOCA: LA SUERTE (NUNCA A SU FAVOR) DEL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DE NUESTRA SIEMPRE ESTIMADA CIUDAD DE NEUQUÉN.

IGNORADO POR QUIENES DEBEN VELAR POR SU PRESERVACIÓN, DEMOLICIONES, ALTERACIONES Y ABANDONO DE EDIFICIOS PONEN EN JAQUE EL EXIGUO INVENTARIO DE BIENES QUE PUEDEN TESTIMONIAR LA HISTORIA DE LA CAPITAL NEUQUINA.

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ESCRIBE JUANPEDROROSELLÓ

- Eh, vieja ¿para qué le sacás foto a eso? –pregunta un pibe que pasa con una cerveza en la mano, de charla con otro, cuando se queda mirando al cronista de esta nota mientras toma unas fotografías en la primera cuadra de calle San Martín.

- Es el surtidor de la primera gasolinera de Neuquén –le contesto.

El pibe se queda mirando con cierto asombro, escupe un “¡Mirá vos, qué loco!”, y sin más, con cierta desfachatez, sigue su camino.

El surtidor de la ex gasolinera Chacabuco (construida con estilo art-decó en 1936) está irreconocible: abandonado a su suerte, descuidado, con pegatinas proselitistas, perdido entre un sinfín de obstáculos y barreras que contaminan las veredas de Neuquén.

NOSTALGIAS DE EDIFICIOS
El 12 del septiembre de 1904 es la fecha fundacional de Neuquén como capital del Territorio Nacional, desplazando a la histórica Chos Malal. En esos días Neuquén era poco más que un caserío, pero en una ubicación privilegiada: puerta de entrada a la región, en la confluencia de los ríos Neuquén y Limay y punto de llegada del tren, ese coloso de hierro en poder de la compañía inglesa Ferrocarril del Sud, colonia ferroviaria entorno a la que creció la ciudad. Parte de esta historia también fue la beta de los negocios inmobiliarios que encerró la mudanza de la capitalidad neuquina… Esto viene a cuento porque hoy, en horas de la celebración del 105º aniversario de aquella fecha conmemorativa, si bien la ciudad ha crecido (¡y cómo?) de forma impresionante, las cosas no han cambiado mucho desde entonces. El oportunismo y los grandes negocios inmobiliarios, la falta de reglas claras y la especulación en relación con la tierra siguen vivitos y coleando… y arrasando con todo lo que se cruza en sus caminos. Como el patrimonio arquitectónico de mayor valor de la historia de nuestra ciudad, para algunos “un montón de ladrillos viejos”. Edificaciones y bienes que a lo largo de todos estos años han ido sucumbiendo a los caprichos del mejor postor, por la inexistencia de una política de preservación y conservación, basamento de una identidad cultural propia.

Nostalgias del pasado invaden a este cronista, añorando lo que ya no está, pero que los testimonios preservan de todo olvido. Esos edificios constitutivos, que fueron cediendo sin pena ni gloria. La postal -quizá la más popularmente conocida- del viejo chalet de madera que fuera la primera Casa de Gobierno, emplazada en la traza de la actual Av. Argentina, donde hoy se ubica el Monolito fundacional. El primigenio hotel y almacén de ramos generales “La Nacional” en Av. Olascoaga y Sarmiento, reconocido como el “punto cero” por el gobernador Bouquet Roldán para la confección del entramado del casco histórico original. La antigua sede de dos plantas de Correos y Telégrafos, en la esquina de la misma avenida y Perito Moreno, a sólo una cuadra de allí. Numerosas casas antiguas de vecinos ilustres desplomadas entre gallos y medianoches. Evocaciones de lo que ya no está. Poco ha sobrevivido a las inclemencias de la picota de las demoliciones.

INVENTARIO A LA DERIVA
Hace once años la Municipalidad neuquina editaba “Patrimonio Arquitectónico de la Ciudad de Neuquén – 1998. Inventario de edificios y objetos de barrios y casco histórico”, la única publicación oficial a la fecha que se tenga conocimiento en relación con esta materia, bajo la dirección ejecutiva, coordinación e ilustración de tapa de la Arq. Liliana Montes Le Fort, una referente de los artífices sociales –los “rescatadores”, se hicieron llamar en una época– que durante los últimos 25 años más abogaron por la preservación del patrimonio histórico neuquino.

“Yo, la verdad, mirando hacia atrás, no entiendo cómo se decidieron a publicarlo. Creo que fue producto de la confusión y el apuro que tenían”, comenta Montes Le Fort, mientras observa el libro, hoy todavía sorprendida de ese logro, té de por medio en el café del MNBA. El inventario publicado actualizó relevamientos edilicios realizados desde 1991. Entre edificios y otros considerados objetos, el inventario reseña 48 valores fundacionales en pie -35 en el Casco Histórico, 5 en el Área Centro perimetral, 4 en el barrio Sapere, 2 en el barrio Belgrano y 2 en colonia Valentina Sur rural- cada uno con su respectiva ficha técnica, histórica, catastral, técnica y ambiental a la fecha. De ese total, para entonces, casi la mitad estaban en manos privadas. Los demás, bajo la órbita pública o de instituciones como el Obispado de Neuquén y otras. Un total de 45 bienes, entre monumentos, placas, bustos, mástiles, monolíticos, escudos y esculturas, complementan el patrimonio inventariado de forma oficial para nuestra ciudad, según fuentes de Nación.

Por entonces era intendente el reconocido Luis “Chito” Jalil. Ese año Montes Le Fort también logró editar “La ciudad del viento”, junto al historiador Enrique Masés y la colaboración del fotógrafo Mario Burkman. Incluso, en esos años la arquitecta elaboró las bases de un circuito histórico de reconocimiento del patrimonio arquitectónico de Neuquén, que preveía la realización de un sistema de iluminación, señalización e identificación general para cada edificio -con baldosados especiales y numerados- que se producirían en la ex Cerámica Zanon. No obstante, la falta de fondos o decisión política, diluyó todo en sucesos políticos y pasillos burocráticos. Después de la edición del libro y algunas otras conquistas aisladas -como la recuperación de algunos de los edificios de la ex Colonia Ferroviaria, hoy el Parque Central-, la falta de una política definida en cuanto a preservación del patrimonio arquitectónico de la ciudad fue una constante, prácticamente a la deriva.

UNA CIUDAD ECLÉCTICA
“Neuquén es, arquitectónicamente vista, una ciudad ecléctica, chata, de difusa identidad. Conserva sin embargo algunas expresiones de estilos más o menos puros, cuyo valor reside en la memoria que mantienen (…) tiene apenas un puñado de edificios, casas y monumentos que fueron declarados históricos por el valor de su antigüedad, por la importancia de quienes los habitaron o porque fueron construidos de acuerdo con una tipología específica”, describía con acierto la situación del patrimonio de la ciudad hacia 1995 un cronista del diario Río Negro, en una nota que lleva el título: “Recuperar los sueños perdidos”, hecha a la arquitecta Montes Le Fort, publicada el 12 de septiembre de aquel año, donde ya se advertían sobre demoliciones: “Pasó así con la galería donde funcionó el café De la Flor y, más recientemente, con la imprenta Neumann”, la primera rotativa de la capital, donde se imprimía el periódico “Neuquén”, primer matutino local bajo dirección de Abel Chaneton. Estaba ubicada en la esquina de diagonal 25 de Mayo y Alberdi. “Fue demolida sin autorización del Municipio” en esos días.

Este inventario de bienes fue hecho en base a pautas unificadas nacionales: la antigüedad (más de 50 años), la tipología arquitectónica (el testimonio del estilo: renacentista, art-decó, barroco, etc.) y la impronta de los vecinos ilustres que habitaron el lugar. La aclaración tiene sentido, porque muchos edificios más actuales de enorme valor patrimonial, simbólico y arquitectónico también deberían ser preservados. Algunos casos como los edificios del Correo Argentino, el jardín de infantes Nº 1 “Conejito Blanco” o la ex ENET Nº 1 parecieran no admitir discusión.

COMISIÓN INCIERTA
A pesar de que en los papeles existe la ordenanza Nº 7972, del año 1997, que creó la “Comisión de Rescate y Preservación del Patrimonio Cultural, Histórico, Arquitectónico, Urbanístico y Natural de la Ciudad de Neuquén” -tal su gran nombre-, con un fondo especial para su financiamiento que se constituiría “por aportes de entidades públicas y/o privadas” y facultades tales como declarar los bienes de “interés municipal”, tutelarlos, organizar una serie de acciones afines, elaborar un reglamento interno -aprobado por ordenanza Nº 9540 recién en agosto de 2002-, publicar memorias anuales, etc. Mientras que a nivel asesor, estipula que la comisión estaría conformada “por dos (2) representantes del Concejo Deliberante, un (1) representante del Colegio de Arquitectos, un (1) representante del Centro de Ingenieros, un (1) representante de la Facultad de Humanidades, un (1) representante de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue, 1 (uno) representante de las comisiones vecinales”.xxxii-info-ctral-recuadro-definiciones

El funcionamiento de esta comisión es dependiente de la subsecretaría de Cultura municipal, que preside Oscar Smoljam desde hace ya casi una década. La realidad es que dicha comisión, mal que le pese a muchos, apenas llegó a funcionar de forma efectiva algunas veces y luego se perdió en la inactividad. En estos años, todas las fuentes consultadas –especialistas, historiadores, concejales, etc.– para la realización de este informe, coincidieron en un único diagnóstico: absolutamente nada se está haciendo para conservar y/o preservar el patrimonio histórico y cultural de nuestra capital. “La comisión fantasma”, ironizó uno de los referentes consultados. No obstante, las autoridades responsables aseguran que la comisión de Rescate y Preservación del Patrimonio se encuentra en funciones, realiza reuniones y tramita expedientes.

LA TENTACIÓN IRRESISTIBLE
Nadie niega que no sea complejo persuadir a propietarios privados de edificaciones históricas en pleno boom inmobiliario -aunque con la crisis actual quizá ahora algo frenado-, con picos de cotizaciones que hasta hace sólo dos años llevaron a cotizar en la zona céntrica la friolera de 1.000U$S el metro cuadrado de algunos terrenos. Por más exenciones -previstas en la ordenanza vigente- y beneficios que el Estado municipal pudiera otorgar, quién podría entrar en razones de índole cultural ante la impostura escalofriante del tentador metal que ofrece el mercado inmobiliario. Y sí, en estas condiciones, parafraseo un poco ordinario pero muy figurado: “billetera mata inventario”.

No obstante, más allá de una declaración “de interés municipal” –algunas demoliciones, de la noche a la mañana, se llevaron a cabo de todas formas–,
buscar la forma de marcar reglas de juego más contundentes, como por ejemplo condicionar el aluvión de construcciones de torres en el casco histórico hoy completamente saturado y con todos sus servicios básicos funcionando al límite, podría resultar si no una solución, al menos un freno a las especulaciones que arrasan con todo. Pero pensar en una salida semejante, aseguran los que saben, es soñar despierto. Es más, hay quienes ya fantasean y se hacen agua en la boca al hablar de “cuando la provincia se quede con el predio de cárcel U9…”, uno de los más codiciados por su ubicación y dimensiones. Las pruebas y los resultados de que los negocios inmobiliarios imponen sus propias reglas por toda la ciudad están a la vista.

Anónimas, desconocidas, perdidas, demolidas, reformadas, adulteradas, descuidadas, abandonadas, así están lamentablemente las edificaciones que conforman el exiguo patrimonio arquitectónico de nuestra capital a 105 años de su capitalidad. Un trago amargo, dirá el lector. Puede ser. Pero producto de la realidad, no algo inventado. Una parte de la mentada identidad neuquina está en riesgo.

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INFELIZ DIAGNÓSTICO PARA

UNA TORRE CENTENARIA

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El caso emblemático de qué se está haciendo con el patrimonio edilicio de la ciudad es la actualidad de La Zagala, más conocida como la Torre Talero, una de las pocas edificaciones centenarias en pie en nuestra ciudad, construida en 1906 por don Eduardo Talero (1869-1920) durante la primera década del siglo XX. Talero, de nacionalidad colombiana, abogado, poeta y escritor, fue partícipe de la historia neuquina, secretario de la Gobernación del Territorio a manos de Bouquet Roldán, estuvo al frente del traspaso de la capital desde Chos Malal a nuestra ciudad, en 1904. Años después, fue inspector y subdirector de Justicia, concejal y hasta vicepresidente del Concejo Municipal de Neuquén y jefe de Policía (1914-1916), hasta que renunció y por razones personales debió partir a Buenos Aires.

Hace más de un año, por gestión y presiones conjuntas de la propia nieta del Talero, Martha Talero, y de la comisión vecinal de Valentina Sur Rural, concejales y funcionarios municipales asistieron al predio y fueron testigos de su propia desidia: la Torre Talero, propiedad del Municipio desde 1998 y abandonada a su suerte, víctima de actos vandálicos de todo tipo, ya no resistiría mucho más. Apenas unos días después, en julio del año pasado, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue y la Municipalidad firmaron un convenio para que el área de Patrimonio Cultural del Centro Experimental de la Vivienda y Equipamiento Urbano (CEVEqU) de esa unidad académica, comande la recuperación y puesta en valor del emblemático edificio. Si bien el equipo profesional de la Facultad de Ingeniería presentó la metodología de intervención a los pocos meses, la situación se encuentra en un punto muerto.

Originalmente emplazada en una chacra de seis hectáreas, fue condición de la edificación de la Torre Talero a cargo de constructores españoles, que el edificio poseyera una torre destinada a espacio de trabajo y meditación. Y la poesía de Talero también se plasmó en su elección de materiales: “Los materiales de construcción utilizados fueron, piedras bocha, piedra laja, arcillas de Cutral Co y Chos Malal de esta provincia, tierra y ladrillos de la zona. Los cimientos y la mampostería fueron asentados con argamasa de barro compuesta de calcáreos, arcillas y tierra. Revoques de barro con una leve tonalidad rojiza, pisos y aberturas de madera de pinotea con vidrios repartidos y postigos de igual madera, cubiertas de chapa acanalada de zinc y cielorraso de entablonado de maderas, cielorraso suspendido revocado y de tela”, se describe en el paper “La restauración de la Torre Talero y su vinculación a la estrategia para la gestión del patrimonio urbano en la ciudad de Neuquén”, elaborado por el Arq. Dante Di Fiore, el Agr. Raúl Angilello y otros autores, responsables del área de Patrimonio Cultural.

El diagnóstico actual de la Torre Talero -emplazada en la esquina de Sgto. Bejarano y Lanin, en Valentina Sur rural, de 360 m2 cubiertos- realizado por este equipo de trabajo luego de la primera visualización es lapidario: “El edificio se encuentra en muy mal estado de conservación. Se detectaron desajustes estructurales tanto en los salones interiores, pasillos, cubiertas, como en la fachada. Se encontraron en el edifico intervenciones posteriores, consistente en un muro de hormigón que envuelve el zócalo de la vivienda en todo su perímetro y revoques. Las mismas se realizaron aproximadamente en el año de 1969 (…) Durante la inspección visual, se hallaron grietas y fisuras verticales, que hacen presumir, que surgieron debido a un asentamiento diferencial, producto de la pérdida o modificación fisicoquímica del material aglomerante del cimiento que se manifiesta en gran parte de sus mampuestos”, confirma el estudio referido, expuesto con gran acogida en las jornadas “Paisajes Históricos Urbanos. Metodología de gestión del patrimonio urbano”, en abril pasado en la ciudad de San Juan.

La evidente falta de fondos para poner en marcha el convenio hace imposible el comienzo de los estudios iniciales, primera etapa del arduo trabajo que demandará la recuperación de la Torre Talero, si es que algún día se decide concretar.

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DE CUANDO HASTA LA
SUPERVIVENCIA DEL PARQUE
CENTRAL CORRIÓ PELIGRO

Aunque al lector le cueste creerlo, esta amenaza constante a la supervivencia del patrimonio arquitectónico, histórico y cultural de la ciudad reconoce antecedentes allá por la década del 80, cuando la preservación del propio Parque Central, epicentro del nacimiento de Neuquén capital, estuvo al filo de guillotina de un mega proyecto inmobiliario que pretendía edificar en ese pulmón verde que identifica a esta capital una serie de torres para viviendas.

Bajo el manto de un proyecto bautizado Plan Area Centro (PAC), ideado en años de la última dictadura y con el slogan engañoso: “Un plan que da un nuevo corazón a una ciudad ahogada” , casi se impone una “aberración ecológica”, como lo calificaron los referentes que se movilizaron en su contra. “Construir dos mil viviendas en el centro de Neuquén es una aberración ecológica y ambiental, atenta contra todo principio de urbanización moderna y sensata…”, afirmaba Antonio Miglianelli, presidente de la Fundación para el Desarrollo Neuquino (Funden) (Diario Río Negro, 8/11/1985, 14p.), en nombre de una movida impresionante que se núcleo en una “comisión de defensa del patrimonio” conformada de hecho por vecinos.

Una muestra de hasta qué punto intereses económicos pueden imponerse sobre otros si los dejan hacer. Felizmente el PAC cayó en desgracia y el Parque Central sobrevivió. No obstante, la edificación descontrolada de torres se desató de todos modos en todo el casco histórico. La pregunta es: ¿alguien podrá detenerla?

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Inventario de un
inventario anónimo

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Como se refiere en el cuerpo central de esta nota, “Patrimonio arquitectónico de la Ciudad de Neuquén-1998 – Inventario de edificios y objetos de barrios y casco histórico” es la publicación oficial más reciente, sino la única, publicada sobre esta cuestión.

Por supuesto desfilan por sus páginas todas las edificaciones en pie de la ex Colonia Ferroviaria (hoy el Parque Central): la primera casita del Ferrocarril (1904 – al costado del puente, hoy barrio Sapere) y la vieja estación (1904-1911 – actual sede administrativa); el galpón de cargas (1911 – sala de arte Emilio Saraco), el galpón de encomiendas (1902); las viviendas, casillas y vagones sobre Vuelta de Obligado (principios de siglo XX – en situación incierta o de abandono), las viviendas de cara a Independencia y diagonal 25 de Mayo (1914 – museo de la ciudad Paraje Confluencia), el galpón de máquinas (1902 -museo Gregorio Alvarez) y el tanque de agua Monier, construido en 1902 para abastecer a las locomotoras a vapor.

Sobre calle San Martín, se reseñan la llamada “vivienda Portanko”, mayormente preservada, en la intersección con diagonal Marcelo T. de Alvear (hoy restaurante). El ex juzgado de Paz del Territorio (hoy sede de una farmacia), la “vivienda Santa María” construida en la década del 20 y la ex gasolinera Chacabuco, de la década del 30: los tres edificios en la primera cuadra, de dos plantas y con fachadas conservadas pero modificadas. Otra de las que aparecen, pero que sucumbieron, es la vivienda de estilo neoclásico construida por don Rafael Castillo en la década del 30, emplazada a la altura de San Martín al 600. A pocos metros, también aparecen la ex primera Usina (hoy ocupada informalmente) y las casas en estilo italianizantes edificadas en la década del 20 por el constructor José Trindale, portugués conocido como “don Trini”.

También aparecen la ex sede de La Fraternidad-Unión Ferroviaria construida en 1930, en la primera cuadra de calle Brown (hoy un estacionamiento) que preserva la fachada; el ex banco Hipotecario, en la esquina de Av. Argentina y Juan B. Justo (1930 – hoy una óptica y otros); la ex vivienda de la familia Carreras-Frea (1929), que conserva su fachada con arcos de medio punto; la ex vivienda de la familia Rodríguez en Buenos Aires al 100 (1930 – hoy un bar restaurante), modificada en parte, pero que se conserva. La llamada “vivienda Sr. Julio Rodríguez” (1929) en la primera cuadra de la diagonal 25 de Mayo, muy bien preservada. La “casona Salcedo” de dos plantas (1935 – hoy una pizzería y entrada a galería), mayormente preservada. La “ex vivienda de don Ernesto Serrano Sáez, en Láinez al 300, con un estilo entre español e intalianizante, intervenida pero en pie.

Todos los edificios de la Casa de Gobierno (hoy algo modificados pero preservados); la Prisión Regional del Sur-U9 (1911-1936-1946); la Catedral (1950) y la vieja Parroquia Nuestra Señora de los Dolores (1907), ambas intervenidas; el viejo edificio de la Biblioteca Alberdi (1936); la ex casa del director de la demolida Escuela Nº 2 (1912), hoy parte de la Escuela de Música; la ex vivienda donde vivió el intendente Mango (1924), en la primera cuadra de diagonal Marcelo T. de Alvear, modificada; el primer edificio del actual Hospital Regional (1940), en Talero y Buenos Aires, intervenido pero en pie. El comando VI División del Ejército Argentino y las casas de sus comandantes y suboficiales (1947-1950), en el Alto, y la Escuela Nº 61 “Nicolás Avellaneda” (1954), en Misiones entre Planas y Alcorta, prácticamente en sus estados naturales. Dentro del denominado “Casco Histórico” aparecen también los mausoleos de las familias Mango y Taillefer (1914), y hasta uno de los tres kioscos (construidos en la década del 30), hoy emplazado en Av. Argentina y Alberdi, aparentemente sin ningún uso.

En el barrio Belgrano se fichan el ex Matadero municipal, ubicado en Ricchieri y Bahía Blanca (hoy sede administrativa municipal), del cual ya casi no se conserva ni su fachada, tapiada por otros muros; y también la llamada “vivienda familia Rosa” (1932), en Ricchieri al 500. Por último, en la zona de Valentina Sur Rural, aparecen “La Castellana” (1930 – hoy un barrio privado), aparentemente modificada pero preservada, y la emblemática Torre Talero (1906).
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Publicada en Revista Altoparlante / AÑO III / NRO. 32 / SEPTIEMBRE 2009 / Neuquén, Patagonia, Argentina.

Comentarios (2)

 

  1. edith dice:

    Como neuquina siento verguenza ajena, los funcionarios (de turno) que deben preocuparse por resguardar todo aquello(llamese Patrimonio en todas sus vertientes)que hace a nuestra identidad como Pcia, por desconociemiento(quiero creer eso), descuidan los edificios mas emblematicos de la ciudad, entonces que podemos esperar de aquellos sitios, monumentos, lugares, etc, que se encuentran diseminados a lo largo y a lo ancho del territorio?. Si no saben…pregunten a los orgnismos especializados en el tema, el problema ( opinion personal) es que a los Argentinos no nos gusta preguntar, nos sentimos menoscabados si hacemos eso, creemos saberlo todo y si no …lo inventamos.Se debe TRABAJAR en EQUIPO, todavia no aprendimos, que lastima.-

  2. estefania dice:

    hola, necesitaria informacion de la torre de talero e informacion de el , desde ya muchas gracias estefania

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