Calles incógnitas

04.15.2009 en Notas de Tapa por

SON LAS QUE CONOCEMOS TODOS.
LAS QUE USAMOS Y DECIMOS TODOS LOS DÍAS.
PERO ¿POR QUÉ SE LLAMAN COMO SE LLAMAN?
¿QUIÉNES FUERON LOS QUE HOY LES DAN NOMBRE?

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Esos nombres que son calles

Los nombres de las calles son una incógnita. Conforman el entramado arterial que transitamos cada día para ubicarnos en el mundo, pero poco sabemos de sus orígenes.

Hoy en Neuquén existen cerca de mil calles. La mayoría tiene un nombre, algunas ya tuvieron hasta tres y otras todavía ni siquiera  se llaman. ¿Cuál está buscando?

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ESCRIBE JUAN PEDROROSELLÓ

30 de junio de 1958. Corren las horas iniciales de la primera intendencia constitucional de Neuquén tras la reciente provincialización del Territorio Nacional. Y el flamante cuerpo del Concejo Deliberante sesiona y aprueba la ordenanza número 6 de su historia -hoy, una más de un exorbitante digesto-, que dice: “el día 3 de Julio próximo (de 1958, hace más de cuarenta años) se cumple el 25º aniversario del fallecimiento del Doctor Hipólito Irigoyen, esclarecido hombre público que tuviera el insigne honor de ocupar el cargo de Primer Magistrado de la Nación”, considerando que “en esta Capital no se cuenta con ninguna calle, plaza o Paseo que perpetúe el nombre del ex-Presidente de los Argentinos… con toda justicia la Comuna, representante del sentir popular debe velar para que se repare este olvido”, sanciona “designar con el nombre de “Hipólito Irigoyen” a la actual calle San Juan (“actual” en ese entonces) de esta ciudad”.

Así, un buen día nació la calle Yrigoyen –con “Y”, como debiera haberse escrito entonces, según recomiendan los historiadores– y la San Juan fue a parar a otra parte. Un ejemplo de cómo nacen los nombres de las calles que luego le darán identidad nominal y numeral a cada una de nuestras casas, una dirección postal y un lugar en este mundo.

EN EL PRIMER PLANO
CATASTRAL DEL CASCO FUNDACIONAL
DE NEUQUÉN MUCHAS CALLES TENÍAN
OTROS NOMBRES, QUE FUERON CAMBIADOS

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Un poco parafraseando la letra del tango, las callecitas de Neuquén también tienen ese no sé qué. Sí, tienen ese no se qué… No sé cuántos autos, motos, 4×4 y colectivos que las transitan sin piedad, no sé cuántos pozos que siempre resucitan y badenes y lomos de burro que ya no van más, no sé cuántas marchas y piquetes en las espaldas y últimamente muchísimos choques y sangre derramada, y trapos y baldes de lavacoches y limpiavidrios y malabares en los semáforos. Así están las calles de esta capital, que ya son casi mil.

ORÍGENES Y CAMBIOS

Se acostumbra decir que Neuquén es una ciudad joven y es una aseveración correcta. Sin embargo, el próximo 12 de septiembre celebrará el 105º aniversario de su capitalidad. Y según pasaron los años y las décadas algunos nombres de calles fueron pasando de moda.

En el primer plano catastral del casco fundacional neuquino muchas calles llevaban otros nombres, que inexorablemente fueron siendo renombradas: algunos nombres desaparecidos para siempre, otros renacidos en arterias más alejadas.

Una de las incorporaciones emblemáticas se le hizo a la avenida Argentina, que cruzó como un eje rector de sur a norte toda la ciudad desde su fundación. Hacia 1935, con motivo del centenario del nacimiento del primer gobernador del Territorio Cnel. Manuel José Olascoaga, se impuso su nombre a la avenida al sur de la intersección con las otras dos arterias fundamentales: San Martín al oeste e Independencia al este.

“Está claro que la ciudad cambió mucho, especialmente desde poco antes de su cincuentenario. Se agrandó y las casas y departamentos ocuparon muchas quintas y chacras de su primigenio trazado. Pero también le cambiaron el nombre a muchas de las arterias que trazara (Carlos) Bouquet Roldán, y eso, lamentablemente, le hizo perder el sentido que el fundador quiso imprimirle a la nomenclatura de esta nueva ciudad”, escribe el historiador Mario Raone en el párrafo inicial de su informe intitulado “El notable simbolismo que su fundador le impuso a la nomenclatura catastral de Neuquén”.

¿Cuál es la impronta ultrajada a la que se refiere el historiador? En especial, a los nombres de las calles con los doce departamentos neuquinos que integraban el Territorio, que lentamente fueron siendo reemplazadas por otros más propicios (¿?), debido a “las modificaciones realizadas por sucesivos gobiernos comunales, faltos posiblemente de un consciente y adecuado asesoramiento o de una incomprensión de lo que había significar el fundador. Seguramente pensarían que era banal y no se necesitaba recordar los nombres de aquellos doce departamentos, creados por el histórico decreto que la hiciera capital”, amplía Raone.

Un largo listado asienta todas las arterias que perdieron sus nombres originales. En el Alto, Antártida Argentina reemplazó a Collón Curá -como muchas otras, resucitó tiempo después en el oeste-, Sargento Cabral sustituyó a Aluminé -que fue a parar al barrio Mariano Moreno-, Gobernador Elordi se impuso a Picún Leufú -más apropiada en el barrio Huilliches-, Belgrano desplazó a Delfín Gallo para siempre -sin mejor suerte, perdido en el limbo de la historia catastral-, Juan B. Justo corrió a Chos Malal -no conformes con desplazarla como capital, la mandaron allá lejos-, Carlos H. Rodríguez suplantó a Río Colorado -que reapareció con otros ríos en el barrio Provincias Unidas-, Islas Malvinas sustituyó a Los Lagos -más apropiado para una calle en el barrio Belgrano, pegado al río Limay-, el Tte. 1º Ibáñez reemplazó justamente a Limay, Talero fue por Confluencia, Juan Bautista Alberdi por Ñorquín, Bernardino Rivadavia por Minas, la mencionada Yrigoyen por San Juan, Catamarca por Alte. Brown y hasta dos boulevares -ahora diagonales- cambiaron de nombres: Marcelo T. de Alvear sepultó a Congreso y España, a 24 de Septiembre.

Las alteraciones a lo largo de la historia neuquina también se observan al sur de las vías ferroviarias, en el Bajo: Teodoro Planas se llamó en una época J. J. Lastra (que hoy es la calle de enfrente, al otro lado de la Ruta 22) y en la fundación era Ingeniero White -olvidado para nombre de otra calle neuquina-. Félix San Martín alguna vez fue Golfo San Matías, Leguizamón era Los Andes, Manuel Láinez se llamaba Formosa y Don Bosco, Chaco. Como vemos, el “notable simbolismo” de Bouquet Roldán de bautizar las calles con los nombres de los departamentos constitutivos del Territorio neuquino y los de las provincias poco a poco fuer cediendo a las vicisitudes de la historia local, sus prohombres y otros.

NÚMEROS Y NOMBRES

Hay ciudades que antes de ser fundadas fueron pensadas desde el plano catastral hasta el último detalle nomenclador, como es el caso de La Plata, la capital bonaerense, que se concibió con números para todas sus calles. Que si tienen otros nombres, nadie los sabe. ¿Por qué? Porque todas las calles y diagonales se llaman 1, 2, 3, 4, 14, 27, diagonal 74, 115 bis… ¡115 bis! ¡A quién se le puede ocurrir semejante nombre más racional! Al menos los platenses no tienen el dilema de padecer el aprendizaje nominal de los nombres de las calles. En Necochea pasa lo mismo. Y en otras ciudades más también. En la capital neuquina esta moda “decimal” se impuso en el barrio Ciudad Industrial “Obispo Don Jaime de Nevares”-cuando todavía se hacían grandes barrios.

Hoy por hoy en Neuquén, como en la mayoría de las urbes, las calles son bautizadas con nombres de todo tipo. Con nombres propios, de héroes, próceres, personalidades rutilantes o protagonistas de la historia argentina o mundial, a veces por demás resistidos o cuestionados con el paso de los tiempos (El caso emblemático en nuestra región es el general Julio Argentino Roca, al frente de la llamada “campaña del desierto” durante el siglo pasado, que conquistó estas tierras matando y desplazando a las comunidades indígenas.) Los que se repiten en todas partes: San Martín, Sarmiento, Belgrano, Buenos Aires, Argentina, Colón… Hay calles con nombres de árboles, de flores, de ríos, de sumos pontífices y santos, de ciudades, de provincias, de otros países y también de continentes. Calles con nombres con fechas conmemorativas. En fin, calles con nombres que empiezan con todas las letras del abecedario, pero menos con la “x”, que todavía no existe ninguna.

La ordenanza muncipal 11.067 es una de las últimas que designó nombre a una calle neuquina: Los Abedules, en el barrio Río Grande, porque así se continuaba “con la temática, ya que las calles circundantes se denominan Los Cipreses, Los Arrayanes y Paseo Los Maitenes”, se fundamentó. En algunos barrios más viejos de la ciudad, donde todavía queda alguna cortada sin nombrar, las llaman la calle Sin Nombre, a secas. Otros prefieren bautizarlas según sus gustos. Es conocido el caso de algunos fanáticos “pincharatas” que hasta un nomenclador le pusieron a una calle con el nombre del cuadro de sus amores: “Estudiantes de la Plata” (por supuesto que en la nomenclatura catastral no existe). Pura inventiva del sentir popular.

Mientras tanto en los innumerables asentamientos irregulares que se dispersan por toda la ciudad por ahora muchas calles no se llaman. Esas sí son calles sin nombre, las calles de los nadies, las calles de tierra y polvorientas en los confines que pocos quieren ver, pero que están ahí. ¿Será que habrá que esperar a que las mismas “tomas” bauticen sus propias calles?

EL PASADO Y EL FUTURO

Al final de esta nota, que no es más que un cosquilleo por un mundo que da para entretenerse y quizá pensar un poco, en estas horas que corren uno no puede ahora dejar de formularse obvias preguntas: ¿se avecinan las calles con nombres de Raúl Alfonsín por todo el país en justo homenaje a su memoria? ¿Qué calle importante del centro -porque tampoco es cuestión de darle cualquier callecita en un barrio alejado- podría cederle el nombre al ex mandatario? ¿Será hora de que el resistido general Roca deje su lugar a los nuevos? ¿Habrá que imaginar en un futuro no muy lejano calles troncales y avenidas con los nombres de Carlos Saúl Menem o Néstor Kirchner o -más sugestivo aún- Néstor y Cristina? ¡Quién sabe! En suelo argentino nunca se sabe. Lo que sí está claro es qué lejos estamos de volver a bautizar calles con nombres más genéricos como “Primeros pobladores” o “Maestros Neuquinos”, o simplemente “Democracia”.

Como no desconocemos que Neuquén es tierra fértil y nueva, fuente de confianza para muchos coterráneos argentinos y extranjeros que día tras día llegan aquí a forjarse un futuro, a continuación presentamos un plano didáctico-instructivo de Neuquén, con las calles con nombres de las personalidades neuquinas más rutilantes destacadas.

Lamentablemente por una cuestión de espacio sólo reseñamos en unas líneas las vidas de unos pocos protagonistas de la historia neuquina que hoy -por decisión o por azar- dan nombre a algunas de las calles más referidas de la ciudad.

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TTE. 1º IBAÑEZ
Reemplazó a la calle Limay
El sanjuanino Teniente Primero Francisco “Paco” Ibáñez no está directamente relacionado con la historia de Neuquén pero sí con la Cordillera de los Andes. Célebre montañista, logró escalar las cumbres más importantes de los Andes centrales, haciendo la cima del Aconcagua en varias oportunidades. Participó en la histórica expedición que ascendió por primera vez el difícil Fitz Roy. En 1954 desempeñó la jefatura de la Primera Expedición Argentina al Himalaya, superando los ocho mil metros de altura, en una travesía que le costó la vida a los 26 años de edad.

GOBERNADOR ELORDI
Reemplazó a la calle Picún Leufú
Eduardo Elordi fue el segundo gobernador del Territorio Nacional con asiento en Neuquén capital durante el período 1906-1918. El 23 de mayo de 1916, durante su gobierno, se produce una fuga de presos de la cárcel pública, que en retirada asesinan al ingeniero Adolfo Plottier y la persecución concluye con la matanza de ocho evadidos. Abel Chaneton, director del periódico “Neuquén” y ex presidente del Concejo Municipal, sin el respaldo oficial denuncia e investiga los graves hechos, pero acaba asesinado el 18 de enero de 1917 antes de entrevistarse con el presidente Hipólito Yrigoyen.

ALDERETE
Reemplazó a la calle Añelo
Tucumano con descendencias inglesas, Eduardo Thames Alderete fue el primer maestro argentino que dio clases en la escuela de la Colonia Galesa en Territorio chubutense hacia fines del siglo pasado. Para 1904 asume como director y maestro de la primera escuela –en la Colonia Ferroviaria, poco tiempo después demolida– de la capital recién fundada, hasta 1905 que se traslada a Buenos Aires. En 1909 publicó el libro “La escuela en el Desierto. Apuntes de un maestro”.

BRENTANA (1870-1944)

El sacerdote salesiano José María Brentana nació en Chiari (Italia) y como integrante de la orden de Don Bosco decide volcar su vocación en las tierras patagónicas. Llega a Neuquén en 1913 y funda la institución “Asociación de San José”, dedicada a la caridad. Durante treinta años predicó el evangelio en todos los pueblos nacientes de la Confluencia, en Neuquén y Río Negro. Brentana fue un cura muy ilustrado y fundamentalmente recordado por su despojo de lo material.

J. J. LASTRA (1881-1946)

La primera calle con su nombre fue reemplazada por Teodoro Planas El doctor en jurisprudencia Juan Julián Lastra había nacido en Coronda, provincia de Santa Fe. Luego de transitar su carrera por Santa Rosa, Viedma, Buenos Aires y Rawson, llega a la ciudad de Neuquén como titular del Juzgado Letrado en 1933, cargo que desempeñó hasta su muerte. Casado con “Paquita”, una mujer veinticinco años menor que él, Lastra fue poeta y un hombre de letras que escribió varios libros.

CHRESTÍA (1899-1954)

De origen francés, Vicente Chrestía nació en la provincia de Buenos Aires y a los 24 años llegó a Neuquén, en 1924. La vida de Chrestía es la historia de muchos otros pioneros que llegaron a esta incipiente capital y sus historias son parte de la historia neuquina. Chrestía se convirtió en un empresario exitoso de la industria automotriz. Como un prohombre neuquino, fue socio fundador de CALF, el primer presidente del Aeroclub Neuquén (1936-1943), presidió el Club Independiente y hasta fue presidente del Consejo Municipal por varios meses durante 1939.

OLASCOAGA (1835-1911)

Reemplazó a la Av. Argentina hacia el sur en 1935

El coronel mendocino Manuel José Olascoaga fue jefe de la Secretaría Militar del Ministerio de Guerra del general Julio Argentino Roca y uno de los principales protagonistas y organizadores de la llamada Campaña al Desierto de 1879. Artífice de la conquista, entre 1885 y 1891 fue nombrado primer gobernador del Territorio Nacional del Neuquén. Fundó la ciudad de Chos Malal, la primera capital del Territorio.

BOUQUET ROLDÁN (1854-1921)

El cordobés Carlos Bouquet Roldán fue gobernador del Territorio de Neuquén en el período 1903-1906 y responsable del traslado de la capital neuquina desde la norteña Chos Malal a la Confluencia, fundando la ciudad capital del Neuquén el 12 de septiembre de 1904. Hombre del porvenir neuquino, creó la administración municipal y construyó los primeros edificios públicos como el desaparecido “Chateau Gris”. En 1906 fue designado Administrador de la Aduana de Buenos Aires. Y en 1910 regresó y se instaló en su chacra “La Sirena”. Detrás del seudónimo “Siren”, también fue un poeta.

FÉLIX SAN MARTÍN (1876-1944)

Reemplazó a la calle Golfo San Matías

Félix San Martín nació en Baradero, provincia de Buenos Aires, se radicó en Neuquén en 1907, donde emprendió e impulsó la ganadería en “Quila Chanquil”, su establecimiento rural en el departamento de Aluminé. Además de ganadero, ejerció el periodismo y la docencia y fue poeta y escritor, autor de una docena de libros, entre otros, su clásico “Neuquén”. También durante algunos meses de 1932 fue gobernador interino del Territorio.

FOTHERINGHAM (1842-1925)

El general Ignacio Hamilton Fotheringham nace en Southamtom (Inglaterra), hijo de un coronel. En su larga carrera militar en la Argentina, actúo en numerosos territorios y batallas, principalmente en la “campaña del Desierto”. Su historia se une a la de Neuquén cuando, a la vanguardia de una expedición a la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, llegó y levantó el fortín “Confluencia”. Y cruzaron a nado, junto al mayor Fábregas y otro soldado, el río hasta nuestra tierra.

TEODORO PLANAS (1906-1981)

Reemplazó a la calle J.J. Lastra que había reemplazado a Ingeniero White Teodoro Luis Planas nació en Córdoba y llegó a Neuquén con el título de odontólogo, y fue el primero de su especialidad en ejercer en el Hospital Regional. Fue socio fundador de la biblioteca Juan Bautista Alberdi y de la cooperativa CALF. El 26 de junio de 1962 asumió como comisionado municipal, designado por el interventor militar en Neuquén Comodoro Francisco Olano, cargo que ejerció durante un año y unos meses.

PERTICONE (1933-1975)

Eugenio Florencio Pedro Justo Perticone –tal su nombre completo– nació en Darregueira, al sur de Buenos Aires. Y llegó aquí con sus padres, que se radicaron en Colonia Centenario. Ejerció la docencia en Neuquén a partir de 1953 y dos años después asumió la dirección de la Escuela Industrial (ex ENET Nº 1, hoy EPET Nº 8), cargo que ejerció durante veinte años, hasta su joven fallecimiento. Como educador ejemplar, fue distinguido por el Rotary Club con la mención “Paul Harris”.

NORDENSTRÖM (1851-1941)

Descendiente de una familia noruega, Enrique Nordenström nació en Buenos Aires. Hacia 1896 llega a la región y se radica en distintos puntos del interior neuquino. En 1902 se establece en la Confluencia y es uno de los primeros pobladores de la capital neuquina. Ocupó varios cargos públicos y en 1909 ejerce la presidencia del Concejo Municipal, nombrado por el gobernador Elordi, durante dos años. Tiempo después es llamado y reconocido como “el patriarca de Neuquén”.

TALERO (1874-1920)

Reemplazó a la calle Confluencia en 1954.

El abogado, periodista y poeta Eduardo Talero Núñez había nacido en Bogotá, Colombia. Un verdadero trotamundos y hombre de letras, llega a Neuquén por primera vez hacia 1903, como secretario de la Gobernación del Territorio. Se va unos años, pero luego regresa. Y en 1914 es nombrado Jefe de Policía, cargo al que renuncia tras la matanza en el paraje Zainuco de los presos fugados de la cárcel pública. A duras penas se mantiene en pie su propiedad llamada “Fundo La Zagala”, más conocida como la “Torre Talero”. Produjo una vasta obra literaria, en la que destaca “Voz del Desierto”.

DR. RAMÓN (1899-1975)

Luis Vicente Ramón nació en La Plata y se graduó como Doctor en Medicina en la Universidad de Buenos Aires. Se instaló definitivamente en Neuquén hacia 1930 como uno de los primeros profesionales de la salud. Junto al doctor Castro Rendón, el doctor Ramón tuvo un enorme protagonismo para conseguir un óptimo sistema sanitario. Integró la comisión fundadora de la Cooperativa de Agua, Luz y Fuerza (CALF), que presidió entre 1936-1941. Y luego fue presidente del Concejo Municipal (1941-1943).


FUENTE PRINCIPAL:

BEZERRA, Elsa Esther. “Neuquén 100 Años – 100 Calles. Cien actores sociales que hicieron a la historia”. Neuquén, Diciembre 2004.

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Publicada en Revista Altoparlante / Año III / Nro. 27 / abril 2009 / Neuquén, Patagonia, Argentina.

Comentarios (1)

 

  1. jose iriarte dice:

    hay alguna calle con el nombre de martin Iriarte podrian confirmarlo en esta pajina wep

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